en Políticas de la UE

– Kristina Morris – 

Durante los últimos años, la Unión Europea ha tratado de aumentar su presencia exterior y definir su propia estrategia global. Esto incluye medidas y objetivos que tienen que ver con tácticas geopolíticas que benefician la seguridad de la UE. Hoy en día, los líderes europeos reconocen que uno de los temas más importantes que afecta a todo el mundo es el cambio climático. Además del mantenimiento de la paz y la ayuda humanitaria, este fenómeno es una amenaza a la seguridad. La UE es una potencia mundial preocupada por los efectos perjudiciales del cambio climático porque es capaz de ver lo que es: un tema crucial y de actualidad en las relaciones internacionales. La UE es un verdadero líder en impulsar el diálogo sobre el tema, esforzándose en lograr una economía de bajas emisiones de carbono y un desarrollo sostenible por toda Europa.

Por ello, la UE prioriza la agenda medioambiental de las Naciones Unidas, que trata de combatir estos mismos problemas dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Con el Acuerdo de París [1], la UE fue la primera gran economía que entregó sus previsiones en 2015. Ha prometido reducir sus gases de efecto invernadero (GEI) como mínimo un 40% en el año 2030, en comparación con los niveles del año 1990 [2]. En 2016, la UE también fue uno de los primeros que firmó y  ratificó el Acuerdo, junto con las otras partes del Convenio del POC 21, que ahora suman 160 de los 197 países existentes.

Dado que la mayor parte del mundo tiene en mente el cambio climático, el Ártico debería ser una prioridad. Esta región cuenta con una importancia ambiental y una biodiversidad que no podemos olvidar, además de numerosos intereses geopolíticos. Es importante destacar que el Ártico nos cuida; regula el clima de la Tierra y refleja un porcentaje del calor de los rayos del sol hacia el espacio. Por eso, la preservación del hielo es esencial. Así que la cuestión es: ¿qué va a hacer la UE al respecto?

La UE aprobó una nueva política ártica titulada “Una Política Integrada de la Unión Europea para el Ártico” en abril de 2016. Desarrollada por la Comisión Europea y la Alta Representante para la Política Exterior y Seguridad Común, la política destaca sus tres prioridades en el Ártico: el cambio climático y la protección del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional. Dentro de la sección sobre el cambio climático, la UE reconoce que, para salvaguardar el Ártico, será necesario reducir la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que emiten a la atmósfera. Enumeran las medidas que se van a desarrollar  en el marco del Acuerdo de París hasta el año 2030, y adicionalmente explica su programa medioambiental hasta 2050, fecha en la que prevén reducir los gases de efecto invernadero un 80% [3]. Para salvaguardar el Ártico, el documento pone énfasis en la investigación con la intención de incrementar el conocimiento medioambiental del Ártico y, en consecuencia, utilizar las herramientas más adecuadas. A ello se destinan iniciativas como “EU-PolarNet” [4]. El desarrollo sostenible genera también gran interés, y la UE tiene ideas para avanzar hacia una economía más verde y “azul” [5].

Además, la cooperación internacional es imprescindible para la UE en este momento. Su política hacia el Ártico pone énfasis en la cooperación entre los grupos indígenas, sobre todo, porque son los principales perjudicados por los efectos del cambio climático ahora mismo. Sugiere, asimismo, fortalecer un simposio anual denominado “Indigenous Peoples Arctic Dialogue” y también una conferencia de “Arctic Stakeholders”, que tiene por objeto debatir las cuestiones más relevantes para los participantes, entre los que se incluyen gobiernos, consejos, ONGs y grupos indígenas. Recientemente, para implicarse más en el diálogo ártico internacional, la UE organizó una conferencia junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia, Estado miembro de la UE que, además, preside el Consejo Ártico en el periodo 2015-2017. La conferencia, titulada “High-Level Event: A Sustainable Arctic – Innovative Approaches”, tuvo lugar en Oulu, Finlandia, en junio 2017 [6]. Destacó las prioridades sostenibles e innovadoras en el Ártico y abrió un debate entre representantes locales o indígenas e internacionales sobre el tema de preservación, los retos y los objetivos. Dado que Finlandia ha establecido el cambio climático como prioridad máxima para los dos próximos años en el Consejo, es natural que trabajen conjuntamente. Ello prueba que la UE está creando sus propios foros para favorecer cambios en la comunidad del Ártico.

La UE también impulsa el trabajo medioambiental que hace el Consejo Ártico [7] para crear diálogo transnacional, promoviendo sus informes, sus grupos de trabajo y el protocolo que deben seguir todos en el Ártico. Con ello, la UE trata de ganar influencia dentro del mismo. Aunque la UE está conectada al Ártico geográficamente gracias a tres Estados miembros (Dinamarca, Suecia, y Finlandia), considerados Estados Árticos, existen dudas de si legitiman la presencia de la UE, como conjunto, en este notable foro. No obstante, bajo la presidencia de Finlandia durante los dos próximos años, puede que veamos a la UE trabajando estrechamente con este país para promover la agenda europea contra el cambio climático y la protección del Ártico. Queda ver si los otros Estados Árticos aceptarán el aumento de liderazgo de la UE; todavía no le han aceptado como observador oficial en el Consejo, y algunos Estados aprecian el diálogo con la UE más que otros. Por ejemplo, Canadá y Rusia han tenido problemas con la UE en el pasado por asuntos relacionados con el Ártico y consideran que la UE es demasiado grande para estar incluida en el Consejo. En este sentido, los miembros siempre han sido cautelosos ante la posibilidad de añadir nuevos observadores.

Sin embargo, estos impedimentos no van a detener los esfuerzos europeos para implicarse en el diálogo común sobre el futuro del Ártico. Con su nueva política, las conferencias anuales, y más reciente su informe sobre el medioambiente ártico, la UE ha demostrado que es una potencia creciente y ambiciosa en este área. Tiene objetivos concretos que van a beneficiar la lucha contra el cambio climático y los otros países deben tomar nota. Además, esperamos que su relación con Finlandia y su visión común en este momento aumente el mejor entendimiento entre el Consejo Ártico y la UE. En una zona en la que hay muchos intereses geopolíticos, la UE, sin ser un verdadero Estado Ártico, ha elegido luchar por la protección del medio ambiente y combatir el calentamiento global. Mientras, otros países como los Estados Unidos y Rusia tienen su seguridad militar o energética como prioridad principal en la zona. Está claro que la UE ha optado por el camino que va a beneficiar a todos durante los próximos años. Ahora solo podemos esperar que otros países Árticos y la comunidad internacional trabajen juntos con la UE y sigan las medidas medioambientales que ya se han puesto en marcha. La UE debe continuar esta dinámica para salvaguardar el Ártico en el futuro.

Kristina Morris. Antigua alumna del Máster en Relaciones Internacionales del Instituto Universitario de Estudios Europeos.

 

[1] El Acuerdo de París era un marco y acuerdo oficial de la CMNUCC, POC21 para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C.

[2] EUROPEAN COMMISSION. Environment Council approves the EU’s intended nationally determined contribution to the new global climate agreement [en línea]. 3 Junio 2015. [Accedido 13 Septiembre 2017]. Disponible en: https://ec.europa.eu/clima/news/articles/news_2015030601_es

[3] HIGH REPRESENTATIVE OF THE UNION FOR FOREIGN AFFAIRS AND SECURITY POLICY and EUROPEAN COMMISSION. An integrated European Union Policy for the Arctic [en línea]. rep. 2016. [Accedido 7 Abril 2017]. Disponible en: http://eeas.europa.eu/archives/docs/arctic_region/docs/160427_joint-communication-an-integrated-european-union-policy-for-the-arctic_en.pdf.

[4] EU-PolarNet es un esfuerzo de investigación que financia la UE. Esta iniciativa contribuye a mejorar la investigación polar y la infraestructura hacia unas mejores capacidades científicas y de observación para la región Ártica.

[5] Las ideas para ir hacia una economía azul incluyen sectores como acuicultura, pesquerías, energía renovable marina, turismo marítimo, y biotecnología marina.

[6] EUROPEAN UNION EXTERNAL ACTION. High-Level Event: A Sustainable Arctic – Innovative Approaches. [en línea]. [Accedido 4 Septiembre 2017]. Disponible en: https://eeas.europa.eu/headquarters/headquarters-homepage_en/24794/High-Level%20Event:%20A%20sustainable%20Arctic%20%E2%80%93%20innovative%20approaches

[7] El Consejo Ártico es un foro internacional de alto nivel, compuesto por los ocho estados Árticos: Los Estados Unidos, Rusia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Suecia y Noruega.

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