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– Carmen Rodríguez Escalada – 

En el 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China, Xi Jinping quiere asegurarse de que China lidera el mundo en términos de fuerza nacional e influencia internacional.

Global Gateway: La Ruta de la Seda Europea

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, anunció a principios de este año un plan para invertir 1.600 millones de euros en apoyo a los esfuerzos de transición energética y digital de Marruecos. Marruecos se ha fijado el objetivo de reducir en un 45,5% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y ha fijado un objetivo de energía renovable de más del 52% en la capacidad eléctrica instalada para 2025. “Esto es una gran oportunidad para una transición verde y digital” comentó Von der Leyen en su cuenta de Twitter. Esta inversión forma parte de un plan más amplio de la UE denominando Global Gateway (GG), anunciado por primera vez el año pasado. Tiene como objetivo el movilizar hasta 300.000 millones de euros en 2021-2027 para apoyar proyectos sostenibles que impulsen la conectividad entre la UE y sus socios. Entre sus socios, África está ganando mayor importancia y relevancia en los proyectos de la UE. De los 300.000 millones de euros, la UE tiene previsto comprometer hasta 150.000 millones de euros de ese presupuesto para apoyar diferentes proyectos de infraestructura en África. El ejemplo de Marruecos es solo uno de los múltiples proyectos que está elaborando la UE.
El nuevo plan de la UE ha suscitado dudas entre delegados Africanos, entre ellas, ¿por qué está ahora la UE invirtiendo en infraestructura fuera de sus propias fronteras y con especial interés en África? Y ¿cuál es el objetivo final del Global Gateway? Lidet Tadesse Shiferaw, director asociado del Centro Europeo de Gestión de Políticas de Desarrollo, explica que la UE siempre ha sido un importante socio para el continente Africano, sin embargo ya no es el más importante. Efectivamente, en la última década, China sobrepasó a la UE convirtiéndose en el principal socio comercial de África. El impulso pragmático del presidente Xi Jinping para asegurar un lugar dominante para China en el continente ha guiado en gran medida su política económica sobre África. Una de las medidas tomadas por Xi Jinping fue la creación de la Ruta de la Seda. La Ruta de la Seda (o BRI) es una estrategia para conectar China con el resto del mundo a través de redes terrestres y marítimas con el objetivo de mejorar la integración regional, aumentar el comercio y estimular el crecimiento económico. Hasta la fecha, 46 países africanos han firmado el BRI, que representa mil millones de personas. Asimismo, el BRI está ejecutando proyectos de infraestructura en 43 países africanos en un promedio de 2,8 años -un tiempo mucho menor que otros donantes como el Banco Mundial.
Con respecto a la creciente relación económica África-China, von der Leyen, había hecho un comentario a l’Agence France Press advirtiendo que la inversión extranjera en África solía venir acompañada de «costes ocultos». Estos “costes ocultos” hacen referencia a las “trampas de la deuda”. La trampa de la deuda es una situación en la que un Estado que tiene una posición poderosa presta grandes cantidades de fondos a países en desarrollo menos dotados. El Estado poderoso utiliza entonces la deuda como medio de mantener el apalancamiento sobre el Estado deudor cuando posteriormente no puede compensar el préstamo a tiempo.
El caso más reciente de esta «trampa de la deuda» se puede observar en Kenia. Kipchumba Murkomen, Secretaria designada de Transporte, dijo que Kenia planea pedir a China un período de reembolso más largo para los 5 mil millones de euros de préstamos que utilizó para construir un ferrocarril. Quieren renegociar a 50 años para aliviar la carga económica. Oyintarelado Moses, analista de datos de la Iniciativa Global China de la Universidad de Boston, explica que muchos países africanos, como Angola y Zambia, han estado organizando negociaciones de reestructuración de la deuda con China.
En respuesta, el programa Global Gateway, aunque no explícitamente presentado como una alternativa a la BRI de China, declaró que tiene como objetivo el invertir en «la estabilidad y la cooperación internacional y demostrar que los valores democráticos ofrecen certeza y justicia para sus socios». China respondió alegando que el objetivo de la UE no era apoyar a los países Africanos, sino enfrentarse a Pekín. Ambas iniciativas chocan debido a sus ambiciones similares. Y es que las relaciones económicas y comerciales con África cada vez resultan más importantes. Esto es debido a que estas relaciones pueden llegar a determinar la posición geoestratégica y la influencia de los países en el orden internacional.

Inquietudes en África

Un portavoz del ministerio en Beijing citó una encuesta publicada en noviembre de 2021 por el Instituto Panafricano Afrobarómetro, que afirma que el 63% de los africanos cree que China ha tenido una influencia positiva en su país. La Ruta de la Seda ha traído oportunidades de inversión, negocios y comercio. Por otro lado, Aanu Adeoye, analista de Chatham House, un think-tank del Reino Unido, comenta que «parece que hay una desconexión en cuanto a cuáles son las prioridades de la UE y África. Mientras que los países europeos están interesados en las estrategias de acuerdos ecológicos, los países africanos están interesados en hablar del crecimiento de sus economías». Los líderes de los países Africanos observan a la agenda verde de la UE como un potencial obstáculo para su crecimiento industrial. No obstante, Yunnan Chen, oficial superior de investigación del Instituto de Desarrollo de Ultramar, afirma que independientemente del país o Union que quiera iniciar un proyecto económico en África, África no debe ser vista simplemente como un lugar para la competencia estratégica.
Lo cierto es que estamos entrando en una nueva era en las dinámicas de los poderes internacionales. El proyecto Global Gateway muestra las ambiciones de la UE de empezar a actuar como un actor político unido que proyecta su poder de manera más prominente en todo el mundo. Sin embargo, hasta ahora, la UE está tratando de contrarrestar la Ruta de la Seda China utilizando términos clichés y documentos políticos elevados. Lo que la EU tiene que hacer es trabajar en conjunto en proyectos de infraestructura y así evitar que África se vuelva demasiado dependiente de China.

 

REFERENCIAS

 

Carmen Rodríguez Escalada, alumna del Máster Universitario en Relaciones Internacionales (2022-2023) de la Universidad CEU San Pablo.

 

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