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Las I Jornadas España-Magreb  ponen el flanco sur en el centro del debate público

El Magreb es una de las regiones del mundo más directamente vinculadas a los intereses de España: vecindad geográfica, lazos históricos y culturales, intercambios comerciales, flujos migratorios, suministro energético y retos de seguridad compartidos hacen de esta relación algo estructural e inevitable. Una relación con enormes posibilidades, pero también atravesada por tensiones que raramente se abordan con la profundidad que merecen.
Desde hace décadas, una espiral de silencio alimentada por intereses de distinta naturaleza ha conseguido mantener este debate fuera de la agenda pública, relegado la cuestión a un puñado de especialistas acostumbrados a predicar en el desierto. Las I Jornadas España-Magreb (JEM26), celebradas los días 4 y 5 de marzo en Madrid y organizadas por The Political Room y el Real Instituto de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, son una señal de que esa espiral empieza, por fin, a resquebrajarse.

José Pardo de Santayana, vicepresidente del RIDEE, inaugura las I Jornadas España Magreb

La dificultad de cubrir el Magreb

Esa espiral de silencio es bien conocida por el reducido grupo de periodistas españoles que han dedicado años de su carrera a cubrir el Magreb desde dentro, pese a la variedad de intereses —editorial, institucional, político etc.— que obstaculizan un abordaje profundo y honesto. A lo largo de la jornada, en distintos momentos y desde distintos ángulos, fueron tomando la palabra algunos de los más destacados: Sonia Moreno, corresponsal del Magreb durante más de una década y tres veces premiada por su trabajo sobre la región; Javier Otazu, autor de libros de referencia como Marruecos, el extraño vecino y residente dieciséis años en el país bajo dos reinados; Ignacio Cembrero, con más de tres décadas cubriendo el Magreb; Francisco Carrión, corresponsal en El Cairo durante una década; y Alfonso Masoliver, con años de trabajo sobre el terreno en el Sahel y el Norte de África.
El diagnóstico, viniendo de periodistas con trayectorias tan distintas, fue muy similar: cubrir el Magreb con rigor tiene un coste que no tiene cubrir otras regiones, y ese coste no siempre es fácil de explicar ni de demostrar. Presiones que no se ponen por escrito, historias que no llegan a publicarse, y el riesgo de acabar cayendo en la autocensura. A ello se ha sumado durante años el escaso interés del público español hacia lo que ocurre al otro lado del Estrecho, una distancia que, a juzgar por la acogida de las jornadas, está empezando a romperse.

Una relación necesaria e inevitable

Lo que ha quedado claro a lo largo de la jornada es la magnitud de la paradoja: España y el Magreb están estructuralmente condenados a entenderse, y sin embargo el debate público sobre cómo hacerlo es casi inexistente. Marruecos y Argelia son actores centrales en la gestión de la migración irregular, en el suministro energético, en la lucha contra el narcotráfico —el inspector jefe José Francisco Podio, jefe de la Sección de Cannábicos de la UDYCO Central, ofreció ayer una panorámica sobre el peso del cannabis magrebí en la zona del Estrecho— y en la estabilidad del flanco sur de la OTAN. Ignorar esta realidad, o gestionarla únicamente cuando estalla una crisis, es una grave forma de negligencia.
El exministro de Asuntos Exteriores Alfonso Dastis aportó la perspectiva institucional europea sobre el Magreb, poniendo en valor la necesidad de marcos de relación más sólidos y estables que los que han caracterizado hasta ahora la política española hacia la región. Aboubakr Jamaï, periodista y académico marroquí cofundador del influyente semanario Le Journal Hebdomadaire, analizó las relaciones económicas y las dinámicas de gobernanza en el Norte de África, con un enfoque especial en el papel de la prensa libre. Y Akram Kharief, periodista argelino especializado en defensa y fundador de MENADEFENSE, puso sobre la mesa las tensiones que condicionan las relaciones hispano-argelinas y el frágil equilibrio regional en el Sahel.

Las I Jornadas España Magreb congregaron a varios centenares de personas en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo

Un enfoque profundo y multidisciplinar

Una de las apuestas más claras de estas jornadas ha sido precisamente su enfoque multidisciplinar. La seguridad marítima del Magreb, analizada por el doctor Rafael Muñoz Abad, experto en la desconocida “flota fantasma” del Estrecho; el difícil equilibrio estratégico regional, abordado muy críticamente por Christian Villanueva desde su experiencia en defensa; las dinámicas entre el Magreb y el Sahel, con las aportaciones de Roméo Gbaguidi y Alfonso Masoliver; el panorama mediático y político marroquí debatido en mesa redonda: todo ello refleja la convicción de los organizadores de que esta realidad no puede comprenderse desde un sólo ángulo. Hace falta que el militar, el diplomático, el economista, el periodista y el académico hablen en la misma sala.
El contexto internacional no podía estar ausente del debate.
Las últimas declaraciones de Trump ha dejado claro que su relación con España no vive sus mejores momentos, mientras refuerza sus vínculos con Marruecos, aliado estratégico de Washington e Israel en el Norte de África. El reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental —ratificado por Trump en su primer mandato y consolidado desde entonces— y el reforzamiento del eje Washington-Rabat-Tel Aviv han reconfigurado el tablero regional de una forma cuyas consecuencias todavía no conocemos. En cualquier caso, Marruecos ha sabido, con notable habilidad, cultivar a lo largo de los años una red de afinidades en los ámbitos político, empresarial y mediático españoles que hace que hablar de él con distancia crítica tenga, en determinados entornos, un coste que no tiene hablar de otros países.

Un vacío que ya tiene nombre

Las JEM26, organizadas por The Political Room, bajo la dirección de Yago Rodríguez, y el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, con el apoyo de la Universidad Rey Juan Carlos, nacen con la vocación de cubrir un vacío institucional que hasta hoy nadie había llenado: no existe en España ningún foro estable y riguroso dedicado específicamente a las relaciones hispano-magrebíes en toda su complejidad. Esta primera edición, que ha recibido una extraordinaria acogida por parte del público, ha demostrado que la demanda existe, que los expertos están dispuestos a hablar y que la sociedad española necesita y merece este debate.
Las jornadas han continuado hoy, 5 de marzo, con talleres especializados sobre los marcos bilaterales con Marruecos y Argelia y los desafíos de la cooperación en economía, defensa y seguridad, en el Club Financiero Génova de Madrid. De estas conversaciones -en privado y bajo la regla Chatham House– se elaborará un documento estratégico que se hará público.
España necesita al Magreb y el Magreb necesita a España: la geografía, la historia y los intereses compartidos hacen de esta relación algo no solo inevitable sino genuinamente valioso. Más cooperación, más conocimiento mutuo, más vínculos económicos y más diálogo son exactamente lo que ambas orillas necesitan. Pero como recordó hoy Christian Villanueva con claridad, ninguna relación en la vida funciona si las dos partes no están dispuestas a decirse la verdad. Las JEM26 apuestan, precisamente, por llenar ese espacio.

Este artículo se incluye dentro de la Cátedra Jean Monnet «European Union’s external relations and Spanish Foreign Policy».

 

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