en Ciudadanía

– Susana del Río Villar – 

En este tiempo de mucha política, pero no de gran política, es necesario mirar a Europa. Es fundamental darnos más cuenta que en otras ocasiones que la Europa política la configura una democracia que funciona en un Parlamento, el Parlamento Europeo, supranacional. Un Parlamento que representa a más de 500 millones de ciudadanos de 28 Estados miembros. Escribo los números a propósito.

Es cierto que la Unión Europea está atravesando una etapa complicada, clave y decisiva en la que algunos de los asuntos requieren de una atención urgente. La crisis económica y el contexto mundial, el gran reto de la seguridad, el debate sobre uno de nuestros pilares, Schengen, la crisis griega, los temas tan humanitarios, candentes y de solidaridad de la inmigración y de las personas refugiadas, y la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, Brexit, hacen necesaria una revisión del proceso de integración de nuestro tiempo así como un análisis de cuáles son los elementos que realmente implican acuerdos de dimensión europea sólidos para seguir avanzando en el proyecto europeo.

Pero, desde la política llevada a cabo en el nivel nacional, y pienso especialmente en España, sería muy importante mirar a Europa. Si observamos la política, y las políticas europeas, podremos ver que en la Unión Europea la tendencia es hacer gran política, mientras que en esta etapa en nuestro país, se está haciendo política de la pequeña, de la que no trasciende los intereses de partidos, de la que no permite que el ciudadano de a pie aplauda un pacto o un gesto.

Europa, es proyecto y proceso, en estos dos conceptos, se construye y camina la integración europea. El ser proyecto y proceso es una cualidad intrínseca a la Unión Europea formando parte esencial de su personalidad.

La democracia supranacional europea está ensamblada a un modelo constitucional propio. En mi opinión, una vez que la crisis de la UE haya dado soluciones a los asuntos más urgentes, la Unión Europea tiene que mirar de nuevo al modelo de las dos Convenciones europeas y trabajar en redactar una Constitución para Europa. Tenemos la experiencia del Proyecto de Constitución europea redactado por la Convención y elaborada entre los años 2002 y 2003, este modelo y órgano de trabajo innovador e integrador y una Constitución para Europa, tendrán que recuperarse para ocupar de nuevo el centro del debate político europeo.

Recuperar el modelo de la Convención, significaría también un salto adelante en cuanto al logro de una democracia de calidad europea, marcaría una tendencia de futuro ensamblada con los retos de nuestro tiempo y haría posible que los ciudadanos europeos mirasen a las instituciones de la UE, y a sus representantes políticos, con la credibilidad que la UE merece. Estos son los siguientes pasos, que junto a la continua mirada a los asuntos que requieren de la solidaridad que siempre ha estado entre los valores europeos, necesita Europa para seguir profundizando en el futuro de la integración europea.

El modelo constitucional europeo, debería reforzarse con una visión más horizontal y ágil. El modelo constituyente del proyecto de integración europea contiene una gran riqueza en cuanto al sistema político en el que se desarrolla y que, al mismo tiempo, impulsa: un modelo policéntrico y multinivel con varios centros de constitucionalidad.

Respecto a la conexión con los ciudadanos, los ciudadanos inmersos en esta crisis económica y de confianza en la política, y en los políticos, se interesan por la política. La política es interesante y cuando sabemos que de lo que sucede en un Parlamento saldrán las decisiones, y las leyes  que se aplicarán en nuestro día a día, entonces observamos más y opinamos sobre el ámbito político.

En la relación de las instituciones con los ciudadanos, las nuevas tecnologías y la utilización por ejemplo de las redes sociales, tienen aspectos negativos sobre todo en lo que se refiere a una información que a veces no está contrastada, no es veraz, pero, entre los puntos positivos tienen la capacidad de que los ciudadanos puedan informarse, expresarse y comunicarse con las instituciones, entre ellos y con los políticos.  El modelo de comunicación europeo, formado por los modelos y acciones comunicativas de las instituciones europeas y su suma, ha sabido adaptarse al nuevo tiempo de la comunicación digital. Esta comunicación, que complementa a la tradicional, ha tenido un avance que ha sido más lineal, e integral, en el Parlamento Europeo que en la Comisión Europea. Uno de los logros de la comunicación institucional desde el Parlamento Europeo ha sido su continuidad. Se pueden analizar las etapas, los hitos e incluso ver la tendencia hacia las próximas elecciones europeas 2019, EP 2019, con bastante claridad. Esto, es causa, y al mismo tiempo consecuencia, de que al ser un Parlamento supranacional tiene que ser capaz de llevar a cabo una acción política continua, dar visibilidad a sus momentos políticos relevantes, a su actividad legislativa y a su modelo de coordinación para el método de toma de decisión con las otras instituciones europeas y comunicar, comunicar todo para que los ciudadanos sepan de qué manera y en cuántas cosas, son muchas, el Parlamento Europeo les está representando a través de sus eurodiputados.

Miremos a la gran política, la europea, observando cómo la democracia representativa se complementa con la participativa. Reflexionemos sobre la política vivida por sus ciudadanos. Esta política está constituida, y se constituye, sin perder la conexión con las políticas nacionales. Ambas esferas, se tienen que sincronizar permanentemente y simultáneamente. Podemos hablar de una geometría variable en la política europea, con distintas soberanías, intercambios, cesiones , concesiones  y capacidades. En este tiempo, aún cuando estamos también a nivel europeo en una situación difícil y de riesgo, Europa es un faro para muchas personas. Una Unión Europea fuerte es necesaria para mantener el equilibrio que requieren los desafíos de la globalización y la supranacionalidad del Parlamento Europeo un ejemplo para un análisis y una mirada política profunda e integradora.

 

Susana del Río Villar. Doctora en Ciencias Políticas. Miembro del Comité de expertos de la Comisión Europea en Citizens and Governance. Directora del proyecto Upgrading Europe. Directora del programa Erasmus+ AGM+

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