En China, Ciudadanía, Comunicación, Máster en Relaciones Internacionales, Mundo

-Rebeca García Yago – 

Durante la última década, Pekín y Moscú han gastado millones de dólares para moldear las percepciones y el comportamiento del público en todo el mundo mediante la utilización de herramientas que explotan a las sociedades democráticas. Los efectos que esto tiene se pueden medir a nivel global, aunque en Estados Unidos la preocupación se ha centrado en la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 (Nye, 2018). Desde estas últimas elecciones, el tema de la seguridad cibernética e injerencia en asuntos domésticos por actores externos se ha popularizado (Sestrem, 2018). Esta injerencia es realizada a través de herramientas cibernéticas y campañas mediáticas que tienen como objetivo influir en la opinión pública local, estrategia que fue bautizada como sharp power por los autores Christopher Walter y Jessica Ludwing, del think tank estadounidense National Endowment for Democracy (Sestrem, 2018).

Dicho concepto fue acuñado por el conocido científico norteamericano Joseph Nye en un artículo publicado en la revista Foreign Affairs, titulado “How Sharp Power Threatens Soft Power”. El científico defiende que existe actualmente una guerra de información llevada a cabo por regímenes autoritarios, particularmente China y Rusia, países que diseminan información maliciosa a escala global con finalidad política (Sestrem, 2018). Como ya se ha mencionado anteriormente, el ejemplo más reciente de este uso ocurrió en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, ganadas por Donald Trump. En su campaña, circularon numerosas noticias falsas por las redes sociales en su favor, y que fueron atribuidas al gobierno ruso, consiguiendo así perjudicar el sistema democrático de Estados Unidos, a la vez que se manipulaban las ideas políticas de la población. Esto ha tenido gran repercusión a escala mundial y por ello Rusia es el mayor ejemplo del uso del sharp power, pero no por ello el más importante, pues China y sus acciones están teniendo gran relevancia.

El papel que juega el gigante asiático en este ámbito es menos conocido, pero de igual importancia, ya que el país ha emprendido una particular ofensiva contra las empresas extranjeras que pongan en duda, aunque sea de manera imperceptible, su soberanía y reclamaciones territoriales. Esta guerra comenzó en 2018, cuando se envió un cuestionario a los miembros del programa de puntos de la cadena hotelera Marriott en China. En el menú desplegable para seleccionar el país de origen, había las opciones, además de China, de Hong Kong, Macao, Tíbet y Taiwán. Esto provocó las denuncias de varios internautas, que desencadenó en el cierre de su web durante una semana por parte de la Administración del Ciberespacio de China (Fontdeglòria, 2018). Además, se exigió una disculpa para volver a estar activa. De esa manera, el grupo estadounidense la publicó, asegurando que no apoyaban a los grupos separatistas que subvierten la soberanía y la integridad territorial de China: “Marriott International respects the sovereignty and territorial integrity of China. We don’t support separatist groups that subvert the sovereignty and territorial integrity of China. We sincerely apologize for any actions that may have suggested otherwise” (Fontdeglòria, 2018).

La semana siguiente llegaron mensajes desde Shanghái a más lugares, entre ellos La Coruña, donde está la sede de Inditex. La web de la cadena de tiendas Zara hablaba de “otros países,” y citaba a Taiwán entre ellos. Por ello, las autoridades chinas pidieron una rectificación, y se sustituyó “Taiwán” por “región china de Taiwán,” comprometiéndose a llevar a cabo una revisión exhaustiva en todas sus plataformas para detectar contenido “ilegal” (Pardo, 2018). Exactamente lo mismo ocurrió con el gigante de los equipos médicos estadounidense Medtronic, el fabricante de coches alemán Audi y la aerolínea de Estados Unidos Delta Airlines (Pardo, 2018). En menos de una semana, todas esas empresas cambiaron sus webs para publicar sus disculpas y borrar todo rastro de que Taiwán es un país independiente, o que Macao y Hong Kong son unidades administrativas independientes. Esto se extendió de tal manera que la aerolínea australiana Qantas cambió su página web sin que hiciera falta ninguna llamada de atención.ç

En cuanto a otras famosas empresas como Prada, Gucci y Airbnb, utilizan mapas para mostrar la localización de sus tiendas y sedes (Chan, 2018). De esa manera, evitan tener que identificar países de forma explícita. Uber, por su parte, también incluye Taiwán, pero con el sufijo “ROC”, el cual hace referencia a su nombre oficial como parte de la República China (Chan, 2018). Asimismo, la editorial australiana Allen & Unwin canceló la publicación del libro “La invasión silenciosa: Influencia china en Australia” por miedo a que el Gobierno chino la demandara (Pardo, 2018).

Como resultado de esta polémica, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular de China, Lu Kang, argumentó que están dispuestos a hacer negocios con las compañías extranjeras siempre que estas respeten la soberanía y leyes del país. Por lo tanto, si tenemos en cuenta dicha declaración, además del tipo de régimen político del país, cualquier empresa internacional está obligada a cambiar sus percepciones políticas y a manipular la realidad para sobrevivir. China usa el sharp power para hacer avanzar las ideas del Partido Comunista y promover sus intereses por medio de la manipulación y la supresión de debates que tratan temas sensibles para la legitimidad de su sistema autoritario. Sin embargo, lo peor es la actuación de las empresas y países democráticos, que escogen rendirse ante el comunismo, por temor a posibles represalias, contribuyendo así a la expansión de la censura, el chantaje y las artimañas propias del autoritarismo en suelo democrático. ¿Qué acabará ocurriendo si se siguen aceptando los intereses comunistas de China?

Listado de referencias

  • Chan, T. (2018, enero17). Zara y otras empresas modifican sus webs por temor a China. Business Insider. Recuperado de https://www.businessinsider.es/zara-otras-empresas-modifican-sus-webs-temor-china-185608
  • Fontdeglòria, X. (2018, enero 16). China advierte a las empresas extranjeras que califican a Taiwán o Tíbet como países. El País. Recuperado de: https://elpais.com/economia/2018/01/15/actualidad/1516024682_457833.html
  • Nye, J. (2018, enero 24). How Sharp Power Threatens Soft Power. Foreign Affairs. Recuperado de https://www.foreignaffairs.com/articles/china/2018-01-24/how-sharp-power-threatens-soft-power
  • Pardo, P. (2018, marzo 3). Poder afilado: cómo China y Rusia quieren conquistar el mundo. El Mundo. Recuperado de https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/03/03/5a993938e5fdeaac5b8b4586.html
  • Sestrem, J. (2018, febrero 23). Sharp Power en las Relaciones Internacionales, ¿la Guerra no observable? El Mostrador. Recuperado de https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2018/02/23/sharp-power-en-las-relaciones-internacionales-la-guerra-no-observable/

Rebeca García Yago, alumna del Máster Universitario en Relaciones Internacionales  (2020-2021) de la Universidad CEU San Pablo.

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